Mi trabajo lo desarrollo 100% en línea y eso sin duda es una gran oportunidad y bendición, pero me di cuenta de que no lo estaba manejando de una forma saludable. Después de vivir encerrada durante unos buenos dos años (al menos), a raíz de la pandemia que me imagino muchos todavía recordamos, noté que mientras el mundo comenzaba a retomar la vida ‘normal’: salir; convivir, conocer personas y lugares; yo aún vivía encerrada en mi departamento, cambiando solo de mi recamara a mi oficina.
Un buen día dije: Ya basta. La vida se me está yendo y yo estoy encarcelada.
Fue cuando decidí cambiar totalmente de vida y dejar todo lo que tenía para comenzar de cero. Esperé a que mi contrato en el departamento concluyera, repartí mis muebles, empaqué mis cosas y empecé esta nueva vida nómada.
El primer destino: El pueblo más bonito del mundo: San Miguel de Allende, Guanajuato, México.
Quería conocerlo con mis propios ojos y por supuesto entre mis planes estaba sacar muchas fotos super instagrammeables.
Fue en mi curso de Tarot Filosófico 2 en donde mi maestra Brenda soltó al aire que quizá sería una buena idea crear un blog. Eso me hizo recordar que días atrás había soñado justamente con un sitio web donde yo compartía mis pensamientos, a manera de memorial para el día en que dejase este mundo.
Me hizo sentido. Pasaron algunos buenos días, no estoy más en San Miguel de Allende, pero hoy comienzo este blog.









Deja un comentario