Para ser honesta, no siempre fui fan de aprender idiomas. De hecho el inglés fue una tortura cuando lo estudié desde la primaria y fue hasta Segundo de Secundaria que -con la intención de escribir una carta para un escritor que admiro mucho- me esforcé al máximo para poder escribir en inglés. Recuerdo ese día: le había pedido a mi maestra de Inglés ayuda para escribir la carta y ella me había dicho que la escribiera yo como pudiera y ella me iba a ayudar con las correcciones. Así lo hice y cuando ella vio mi borrador, me empezó a explicar la gramática de una forma que milagrosamente todo tomó sentido para mí. Y fue entonces que de un segundo al otro, entendí todo.
Claro que después seguí estudiando y tomando cursos y practicando, pero el punto es que en ese momento, entendí las bases de algo que antes me era imposible comprender; y fue así que nació en mí el amor por los idiomas.
Todo esto lo he sacado a colación porque el Tarot y los oráculos, son para mí un idioma más, tal como aprendí inglés, turco, y francés; de la misma forma aprendí el lenguaje simbólico del Tarot. Simplemente me fascina poder aprender lenguajes nuevos porque cada idioma es una llave a una puerta nueva. Me FAS-CI-NA.
Así pues, un buen día ya en la Preparatoria, me compré una de esas revistas de adolescentes que estaban de moda en aquel entonces y hasta el final venía una sección donde hablaban de las runas y su poder «divinatorio». Ni falta hace mencionar que me leí el artículo en ese instante y en el siguiente segundo ya estaba cortando las runas de papel que venían también incluidas. Me puse a leer y a practicar, cada día, yo era la más feliz. Pronto mis compañeros se dieron cuenta de lo que estaba haciendo y me preguntaban y yo les decía que ‘eran runas y podían dar consejos y decir el futuro’. Como era de esperarse, poco a poco se fueron reuniendo para pedir lectura de runas y al ver que las lecturas eran acertadas, en poco tiempo se hizo una fila. Obviamente la información que tomé de base era muy escueta, pero recuerdo que en esa época yo conectaba con mi Intuición y de una forma con una Fuente Interna de Sabiduría, que me hacía decir cosas que al poco tiempo se cumplían. Al principio las lecturas eran asombrosamente acertadas pero con el tiempo dejaron de serlo. Ahora que lo veo a la distancia, creo que me faltó formación previa (que en esa época no existía a la mano ni era de fácil de acceso), para protegerme, limpiarme y hacer reseteo en mi energía. Bueno, al menos ahora lo sé.
No volví tocar runas ni ningún otro medio de adivinación, hasta hace poco: en enero de 2021. Y volví dispuesta a mejorar porque me he formado desde el intelecto, las bases y los fundamentos. Ahora estoy volviendo a dejar actuar mi intuición, esa chispa interna. Veremos.









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